viernes, 5 de julio de 2013

Geografía es destino....

La larga frontera entre Estados unidos y México es el escenario una larga historia de acuerdos y desacuerdos entre vecinos. Una relación que en tiempos modernos ha sido de mutuo beneficio, donde nuestro vecino ha obtenido una fuente inagotable de mano de obra barata a la vez que México ha podido compensar su pésimo desempeño económico, la ausencia de oportunidades de empleo y los salarios de hambruna con la expulsión económica de su población.
Una frontera cerrada a los flujos migratorios es mutuamente desventajosa: los grandes corporativos agroindustriales se quedarían sin mano de obra para recoger la cosecha, el gobierno mexicano confrontaría la desestabilización política que implica una masa de desempleados hambrientos y sin perspectivas de futuro: una receta perfecta para perder la gobernabilidad.
La controversia proviene generalmente de nuestro vecino. Amplios segmentos de su población argumentan que el éxodo masivo de mexicanos a su territorio presiona a la baja los salarios que ofrecen los generadores de empleo, argumentan a su vez que los mexicanos arrebatan empleos a los naturales.  Así, la mesa se encuentra servida para animar extensos debates en el congreso norteamericano. Los corporativos empujan constantemente la legislación para permitir la entrada de mano de obra extranjera mientras que los mismos congresistas que aceptan dádivas de los corporativos para su reelección confrontan un electorado que cada vez con mayor volumen exige se cierre la frontera gracias a que la economía permanentemente estancada de Estados Unidos va cerrando fuentes de trabajo y las que quedan reducen salarios.
Si agregamos a todo  lo anterior las preocupaciones de seguridad nacional de los Estados Unidos, que ven en la porosidad de su frontera sur  una amenaza de infiltración terrorista, queda la mesa servida para una legislación en su forma final contiene elementos notables que alterarán la relación bilateral México Estados Unidos de forma dramática en los próximos años.
Bajo el impulso del sector congresional  ligado a la industria militar, se lanza la nueva ley migratoria llamada "Ley de seguridad fronteriza, oportunidad económica y modernización de la inmigración".  El paquete de reformas incluye una provisión presupuestal de quinientos mil millones de pesos, -casi cuarenta mil millones de dólares- para equipar a las guardias fronterizas con un cuerno de la abundancia de aparatos de vigilancia y control de flujos migratorios: este equipamiento incluye sensores sísmicos, centenares de torres de vigilancia móviles, centenares de aviones de vigilancia de control remoto equipados con torretas de sensores, nuevos centros de control para concentrar la información y tener un monitoreo 100% eficaz de la frontera.

En otras palabras, Será que México se deberá de despedirse  del concepto de la migración cuya única válvula de control era la oferta de mano de obra allende la frontera?. ¿Entramos a una etapa en donde el trabajador que desea migrar a los Estados Unidos tendrá que hacerlo por los canales legales?